Fórmula de CAC
Incluye pauta, diseño, herramientas, comisiones, agencias y cualquier costo necesario para conseguir esos clientes.
Descubre cuánto te cuesta realmente conseguir un cliente nuevo y evalúa si tus campañas publicitarias son rentables.
Lo gastado en Ads (Meta, Google), agencias, creadores, etc.
Sueldos de vendedores, comisiones o software (CRM).
Compradores nuevos obtenidos.
Utilidad neta por cliente.
Puedes tener el mejor producto del mundo, pero si te cuesta $50 conseguir un cliente que solo te deja $20 de ganancia, tu negocio se quedará sin dinero muy rápido. El Costo de Adquisición de Cliente (CAC) te dice exactamente si tus campañas de marketing son una inversión o un gasto destructivo.
Para que un negocio sea altamente rentable y escalable, la regla financiera general es que la ganancia que te deja un cliente en toda su vida (LTV) debe ser al menos 3 veces mayor que tu CAC.
Si tu CAC está por las nubes, no siempre significa que debas dejar de pagar anuncios. Intenta mejorar tu tasa de conversión (hacer que tu página web sea más rápida y fácil de usar), crear mejores ofertas, o fidelizar a los clientes para que compren una segunda y tercera vez sin que tengas que volver a pagar por ellos.
El CAC no se analiza solo. Debe compararse contra la ganancia que deja cada cliente. Una campaña puede traer muchos leads y aun así perder dinero si el costo por cliente supera el margen real de la venta.
Incluye pauta, diseño, herramientas, comisiones, agencias y cualquier costo necesario para conseguir esos clientes.
Si gastas 300 en anuncios y consigues 15 clientes, tu CAC es 20. Si cada cliente deja 60 de ganancia, la campaña tiene espacio para escalar.
Un CAC es bueno cuando es claramente menor que la ganancia o valor de vida del cliente. Como referencia, muchos negocios buscan que el LTV sea al menos 3 veces el CAC.
Si el vendedor participa directamente en conseguir clientes, conviene incluir ese costo para tener un CAC más realista.
Puede subir por mala segmentación, anuncios cansados, competencia más cara, baja conversión o una oferta poco atractiva.